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El Cuartel visita la India: sonrisas y bofetadas

Por Alfonso Pérez Castellano

Os soy sincero, no puedo mirar como miraba antes. He pasado 10 días en Anantapur una de las zonas más pobres del sur de la India, conociendo la obra de la Fundación Vicente Ferrer junto con otros 32 voluntarios. Creo que tenemos mucho que reflexionar y valorar en nuestras vidas. Pocas veces escribiré algo tan personal, os animo a que leáis hasta el final.

Karthick, el niño apadrinado por Alfonso

 

Bofetada nº1: ¿Dónde estoy? 

Un continuo desolador paisaje me deja perplejo… Calles caóticas, destruidas, sucias, cientos de personas andando a saber dónde, mini puestos de fruta que parece que se van a caer en cualquier momento, un enjambre loco de cientos de tuc tucs conduciendo hacia todos lados entre personas y vacas y por su puesto sin ninguna regla de tráfico que yo pueda entender. Creo que siento pánico, ¿dónde he venido? Sin embargo no puedo permitirme cerrar los ojos y dejar de observar algo tan fascinante, parece otro planeta.

Horas después llegamos al oasis de la Fundación Vicente Ferrer, un campamento donde la mayoría de los empleados son indios. La obra de un genio loco que hace 50 años comenzó a luchar contra la pobreza dando educación y responsabilidad a los que nadie si quiera miraba. Nos dan la bienvenida, solo percibo paz y alegría.

En los siguiente días visitaremos increíbles hospitales en mitad del desastre, escuelas, orfanatos de niñas con VIH, colegios inclusivos de ciegos y sordos, centros de ortopedia y de parálisis cerebral, y sobre todos pueblos llenos de futuro. La FVF tiene actualmente un equipo de 2.400 personas (el 99% indios) y ayuda a más de 3 millones de personas. Casi nada.

Sonrisa nº2. Si quieres que te ayude, involúcrate

El programa de desarrollo de la FVF conlleva la concienciación y sensibilización de las personas, y pasar del trabajo individual al solidario colectivo. Si quieres una casa te ayudo a construirla, y hasta que no la termines no empezamos con la de tu vecino. Las cosas que haces con tus propias manos, se valoran más que las regaladas. Una gran verdad.

Vicente Ferrer decía: “Soy testigo directo de que es posible cambiar este mundo”. Como muestra de ello nos enseñan el proyecto India por India, donde las castas más pobres ahorran para los niños de los orfanatos en unas preciosas huchas de barro. ¿Cómo se puede ahorrar cuando no se tiene nada? Os aseguro que se puede.

Bofetada 3. Casta alta, casta baja, intocable.

El hinduismo proclama que los seres humanos provienen de las diferentes partes del cuerpo del dios Brahma. Es sagrado. Tu casta es tu status social y define con quien puedes casarte y que tipo de trabajos puedes realizar. Nadie puede cambiar su casta, solo la reencarnación donde puedes ascender o descender. Algunas castas muy bajas como los intocables son consideradas como perros.

Bofetada 4. Amor verdadero o amor pactado ¿qué prefieres?

Contrariamente a lo que podamos pensar los matrimonios de conveniencia son preferidos por gran parte de la población ¿Y si te casas por amor y la pasión se acaba?. Si te casas, te casas para toda la vida así que mejor deja a tus padres que te elijan un marido y si va mal, ellos podrán interceder. Si te casas por amor y tu marido te pega, mala suerte, es tu problema.

Bofetada 5. ¿Para qué llamarlos por su nombre si podemos llamarles el cojo, la sorda, el ciego o el tonto?

Los discapacitados no son nada, son una carga, una maldición, no se merecen que nadie memorice su nombre. Una gran desgracia para las familias que sin duda los relegará a estar en las chozas en las peores condiciones sin atención.

Sin embargo, entramos en el colegio de niños ciegos de la FVF. Limpio, impecable. Son muy bellos, todos con su uniforme. Nos esperan sentados en un pasillo y cantan su mejor canción al intuirnos. Por supuesto unos cuantos nos ponemos ya a llorar, tanta dulzura no pasa desapercibida. Nos sentamos a hablar con ellos, les encanta tocarnos, ¿quién los tocará si no? Por favor que me dejen quedarme aquí todo el día.

Llegamos a sordos y todos nos saludan llenos de ilusión, acercándose con sus pizarras para que podamos comunicarnos aunque sea un minuto. Me enseñan mi nombre en su lenguaje con sus elegantes manos. Jugar, jugar, jugar. ¿Quién no quiere amigos así? Sordos, ciegos, niños con discapacidad intelectual, da igual, con 18 años volverán a sus casas, no hay que perder el tiempo, hay que formarlos y que puedan tener una vida con dignidad. Que grande eres Vicente Ferrer.

Sonrisa nº6. Parálisis cerebral o sonrisas incondicionales, cada uno que lo vea como quiera

Si pudiera congelar un momento creo que fue el día que pudimos jugar con los niños con parálisis cerebral. Primero me derrumbe, lloré como nunca os lo aseguro… Sinceramente ya lo sabía, por mi propia causa me es imposible no empatizar. Después trague saliva me harté de valor y comencé a hacer algo que me llena de alegría, hacer reír, hacer el tonto, todo por sacar esas maravillosas sonrisas a aquellos ángeles. Su ilusión era tal que hasta se hacían pipi encima. 5 minutos jugando con un globo, 5 minutos inexplicables.

Los 32 voluntarios nos ponemos a bailar y cantar canciones infantiles; directivos, psicólogos, ingenieros, empresarios, aquí realmente eso no importa. Al volver al jeep me doy cuenta que esto no lo olvidaré jamás. He quedado felizmente tocado.

Bofetada nº7. La mujer por debajo de todo

Ser mujer no es fácil. Eres una carga económica. Las leyes lo intentan paliar pero aun así la mujer esta devaluada, es indigna. Cásala como puedas, paga la boda, quítatela de encima lo antes posible. En 2013 se prohibió revelar el sexo de los bebés para reducir el infanticidio femenino. En nuestra visita conocemos bebitas arrojadas a la basura. Ahora imagina mujer, huérfana, con VIH y discapacitada.

La Fundación educa a las mujeres en finanzas, en ayudarse entre ellas, y les otorga la propiedad de las viviendas construidas, de tal forma que sean partícipes activas de su entorno. Otra lección del señor Ferrer.

Sonrisa nº8. Abrazar sienta mejor que nunca

32 voluntarios totalmente desconocidos de repente nos abrazábamos compartiendo lágrimas o emoción. He recordado lo bello que es abrazar y decir continuamente te quiero. ¿Por qué no? Y de repente conocemos a Anna Ferrer, todo sabiduría, templanza, cariño y valor. Sus palabras se nos graban a fuego “Creed que no hay nada imposible”.

Grupo de voluntarios de FVF Andalucía, Extremadura, Ceuta y Melilla

 

Bofetada y sonrisa final. Karthick, mi niño apadrinado.

Llevo meses esperando este momento, voy a conocer a Karthick, 4 añitos y ciego. A su pueblo aún no ha llegado la Fundación por lo que camino entre calles de barro y suciedad hasta llegar a una minúscula casa de piedra de apenas 4 metros cuadrados. Y allí están él y su bella familia. Sorpresa, su padre, su hermana y su hermano ¡también son ciegos! Su madre trabaja la tierra y se ocupa de ellos. Si pudiera la abrazaría.

Agarro el brazo del padre para presentarme y él llora de emoción. Esos ojos perdidos no me dejan indiferente. Entramos en la casa y gracias a un traductor nos empezamos a conocer. Karthick no se entera de nada, lo único que dice es que tiene sueño. Para comérselo. Como buen marketiniano llevaba preparado un discurso, no quería que la emoción me hiciera olvidarme de nada. “Gracias por recibirme” “Quiero ser vuestro amigo y ayudaros”. Entrego comida, ropa, una armónica y un xilófono especialmente pensado para niños ciegos. La madre sonríe, es feliz, ya ella después trasmitirá todo a sus hijos. Y por supuesto doy un gran abrazo a ese padre que es gratamente correspondido.

En mi opinión, estas experiencias donde te pones al límite hacen que te conozcas un poco mejor. Ser consciente de lo necesario y lo superfluo, diferenciar importante de la estupidez.

Confió en la personas, confió en aprender de los grandes y admiro la labor de cualquier organización solidaria honesta.

Gracias India. Namasté.

Os animo a apadrinar y mejorar un poquito este mundo.

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